LA ESPIRAL DEL SUEÑO, José Antonio Valle Alonso, Editorial Azul, Excma Diputación Provincial de Valladolid, 2.006
José Antonio Valle Alonso es un poeta zamorano afincado en Valladolid que cuenta ya con una trayectoria y un prestigio ganado con todo merecimiento por su entrega a la poesía, en cuyo género ha conseguido importantes premios literarios de ámbito nacional e internacional. Ha intervenido en varios recitales en España y Portugal y ha contribuido con su obra a prestigiar entidades culturales de renombre como la revista hablada “Juan de Baños” entre otras.
nos ocupa
El libro que nos ocupa consta de cuarenta y cinco sonetos blancos en los cuales el autor despliega una poesía depurada e intimista con una ética y estética de altos vuelos. Los sonetos presentan todos los requisitos de esta estrofa clásica, excepto la rima, componente rítmico del que Valle Alonso ha querido liberarse, tal vez para no tener que encerrarse en unas normas demasiado estrictas, y de este modo poder dar rienda suelta a sus sentimientos, a sus sueños de cada día. En el centro de la poética de J.A.V se sitúan el amor a la familia, a los amigos, a la naturaleza, a la vida en general. El poeta desnuda su palabra para salir al encuentro de la luz, de la paz y el amor universales, realidades utópicas que mantienen siempre en vilo sus ensoñaciones. Los que conocemos no sólo al poeta, sino también a la persona extraordinaria que es José Antonio, sabemos que su verso es auténtico, que le nace desde lo más íntimamente sentido y soñado, aunque tropiece en esa búsqueda constante con la dura realidad circundante:
“Hoy tengo la razón desajustada,/ y hay mucha niebla en flor en los jardines/ de la luna crecida de noviembre,/ y una sombra colgada de los ojos/ heridos de la noche…”
Valle Alonso encuentra siempre cualquier momento del día o de la noche para emocionarse, para pulsar los sentimientos, la nostalgia o tantos sueños como le gustaría ver realizados. Escribe casi siempre desde la intimidad de su jardín, rodeado de rosales y flores y trascendiendo los desvanes de la memoria, o el instante presente de la soledad en duermevela:
“¿Quién sostendrá mis ojos si me duermo/ para seguir llamándote en la noche?/ ¿Quién abrirá de estrellas la ventana/ para ver encendida la quimera?”
El poeta siente esa necesidad de mantener siempre su lámpara encendida para que nada de cuanto ama sea pasto del olvido. En el centro de su mirada están siempre los seres amados: su familia, sus amigos, y ¡cómo no!, el recuerdo de sus padres ya desaparecidos. Otras veces la nostalgia se manifiesta en un aquí y ahora, añorando cierta naturaleza idílica desaparecida: “Cañón de Riolobos, primavera,/ y apenas si hay un hilo en los juncales,/ dormida la corriente y desunida./ Y desnuda la arena, y un letrero/ clavado en las entrañas anunciando/ “se prohíbe pescar”, y sonreímos”…
En resumen podemos asegurar que La espiral del sueño es un libro de gran calado poético, escrito sin fisuras formales o temáticas desde la sinceridad del corazón. Un libro que puede leerse de una sola vez y con auténtico deleite.
L.G.P.
