VERSOS DE ESCUELA, de Isabel del Rey Reguillo, Ediciones Soubriet, Tomelloso (Ciudad Real) 2.004
Versos de escuela es un poemario en el que Isabel del Rey poetiza la trascendente labor que maestros y maestras llevan a cabo diariamente en las aulas, que va más allá de la simple trasmisión de conocimientos. Isabel, poeta y a la vez educadora, sabe darle altura poética y significado a la tarea educativa de los alumnos, y lo hace con palabras firmes y sinceras, impregnadas por los sentimientos que le suscita su relación diaria con el mundo infantil. Al margen de los métodos, procedimientos o formas de enseñanza, estos Versos de escuela nos llegan con voz clara y rotunda y un mensaje repleto de anhelos e ilusiones, con los cuales es necesario afrontar algo tan importante como la formación de los niños, ese construir y modelar diarios que lentamente, pero con vocación y constancia, llevan a cabo tantos educadores.
El libro se divide en cuatro partes que totalizan veintiún poemas, cuya temática incide siempre en la labor educativa de los niños y sus factores determinantes. Más allá de definiciones y lugares comunes, Isabel nos trasmite esa emoción que una profesional de la enseñanza, como es su caso, experimenta en el trabajo cotidiano del aula, y lo hace con poemas entrañables, íntimamente vividos y sentidos, desde los primeros del libro que hacen referencia a su vocación, hasta los poemas finales, donde la autora pone todo el énfasis en lo que el educador deja tras de sí cuando el tiempo marca su inexorable final : “Antes de conoceros, mucho antes / de saber qué sonido/ produciría mi voz en vuestros nombres, / os construí en los vientos / de mi imaginación”. (…) “Y cuando ya no esté / el tiempo en mi mirada / sumándole victorias / al gozo de posarse en vuestras caras… seguirán las esquinas / de los sueños pobladas / con el germen que aventen / mis cenizas calladas”.
Entre estos extremos discurre este poemario que lleva siempre el humano acento, la cálida palabra y la extraordinaria importancia que en la vida tienen el mundo de la infancia y de la escuela, así como los valores del profesional de la enseñanza para abrir caminos y labrar libertades, con la siempre indispensable colaboración de la familia: “Si a vuestra herencia no le prepararais / en el contorno de la mesa un hueco, / si no viera que la tertulia gira / con la palabra compartida en medio, / y si en el aire de la casa no / hubiera un sitio para cada sueño, / ¿cómo podríamos levantar las aulas / sobre la arquitectura del respeto?
Isabel habla de su primera maestra y de las escuelas de ayer ( ante una fotografía de 1.924) con gran cariño y admiración, con un respeto casi reverencial por todos los que han dejado lo mejor de sus vidas en esa noble, y no siempre bien valorada, tarea de educar. Ella se siente feliz en su profesión, la engrandece y reivindica toda su importancia. No faltan los poemas para esos niños que no pueden asistir a la escuela, el que dedica a ese Niño de corazón amurallado por la tristeza o al que va de mala gana al colegio. Isabel a veces siente deseos de romper normas y fundirse con los niños : “Pero, a veces, confieso, intentaría / burlar la consistencia de las normas / y escalar con vosotros las prohibidas / alturas que proponen los pupitres. / O probar el frescor de las baldosas / haciéndome pisada de reptil, / o lanzar a escondidas por el aire / risueños proyectiles de papel”.
En definitiva, Versos de escuela es un entrañable poemario escrito desde el corazón, recomendable para cualquier lector, y de modo especial para todos los que diariamente se dedican a formar a niños o adolescentes.
Luis García Pérez
