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Lema: “No mires para otro lado”
Trabajo dedicado a la memoria del niño Aylan y a todas las personas que tienen que huir de sus países buscando refugio a causa de las guerras, la marginación y la miseria.
I.- SEMBRAR LA ESPERANZA
Sé solidario, dales tu consuelo
al pobre, al triste, dulce compañía,
no permitas que toda su alegría
se derrumbe y se nuble en este suelo
lleno de incomprensiones; que su anhelo
de amor no encuentre, cuando raye el día
sino la singular filantropía
del hermano constante en su desvelo.
Vayamos contra el hambre, el abandono
de los seres que marchan sin abrigo
del encuentro que ponga en la balanza
el fervor como símbolo e icono,
la voluntad más firme de un amigo
que les siembre en el alma la esperanza.
II.- NUESTRO ABRAZO GENEROSO
La esperanza de un tiempo más dichoso
que eleve el corazón hacia la altura
y les derrote toda su amargura
con nuestro abrazo fiel y generoso.
Es preciso que un río caudaloso
fecunde el desamor, con la ternura
de una entrega vital y la dulzura
en su predio baldío y escabroso.
Hay niños con sus ojos apagados
y el dolor en sus labios desolados
que no encuentran el beso tan urgente,
la educación, el pan comprometido
desde mesa común, desde el latido
que va del corazón hasta su mente.
III.- AMARGO DESENCANTO.
Su frente nos refleja el desencanto,
y una pena enquistada en su mirada,
porque sufre una cruz multiplicada
desde el crónico peso de su llanto.
No podemos mirar tanto quebranto,
sin implicarnos, sin hacerles nada,
sin levantar su pena arrodillada
ante tanta injusticia. ¡Duele tanto!
¿Es posible que exista una barrera
tan abismal, indómita distancia,
sin que el mundo responda a la primera
con firme decisión en su constancia?
¿Es posible encontrar a nuestra vera
la más negra miseria y la abundancia?
IV.- HERMOSO ES COMPARTIR
La abundancia no es mala, si propicia
compartirla con todo el que padece
la escasez más sombría; mas parece
hija de la soberbia y la avaricia
cuando tanta riqueza se entroniza
como una servidumbre que ensombrece
el signo del amor, porque acontece
que al rico lo domina y esclaviza.
Todo cuanto gozamos y sentimos
poco vale, si no lo compartimos
con el pobre que sufre, que mendiga
su ración de alegría y confianza.
Una meta feliz sólo se alcanza
con el fruto cordial de nuestra espiga.
“Dadme , por Dios, un jarro de dulzura,
entregadme una brizna de esperanza,
que lo demás son vanas ilusiones,
lo demás son inútiles palabras”
Santiago Romero de Ávila
V.- MARGINACIÓN
Nuestra espiga que dona el pan bendito
sobre mesa entrañable de la casa,
hace el pan más sabroso, si se amasa
con manos del amor, solemne rito,
pues todo es más fraterno, más bonito
cuando toda frontera se rebasa,
porque es la propia dicha que traspasa
soledades del hombre tan marchito.
No podemos vivir con la creencia
pensando que el dolor de la indigencia
es la culpa del ser desheredado
que sufre en las orillas del camino
la fatal consecuencia del destino,
porque entre todos lo hemos marginado.
VI.- El BÁLSAMO DE LA SOLIDARIDAD
Marginado sin voz, profunda herida
que se clava en el alma sin sentido,
lo mismo que una sombra que ha surgido
en ciego laberinto sin salida.
¡ Qué negra encrucijada sin medida,
qué triste el corazón sin un latido
que le regale el beso florecido
para aplacar su sed tan reprimida!
¿Dónde quedó el amor gratificante,
la caricia, la voz que nos amaba,
con mensajes de vida edificante?
¿Dónde la paz que a todos alegraba
con su aroma apacible, acariciante,
si ya no volverá a sonar su aldaba?
VII.- LA EXCESIVA ABUNDANCIA Y LA MISERIA
La aldaba que repica en la conciencia
en las noches de insomnio impenitente
y que viene a pedirnos, insistente,
socorrer al sin techo con urgencia.
Una leve limosna es apariencia
en esta sociedad indiferente,
pues pretende acallar el subconsciente
que nos llama egoístas con frecuencia.
Siéntate junto a mí, que de este lado
sentirás palpitar la melodía
que el mundo, displicente, te ha negado.
Y cuando sufras de melancolía
y te encuentres rendido y apenado,
jamás te ha de faltar mi compañía.
VIII.- NUESTRO COMPROMISO
Compañía y amor. Que no sea tarde
para tender la mano solidaria,
que habiendo una persona solitaria
no tendrá quien le escuche ni le aguarde.
El veraz sentimiento siempre arde
en la llama de luz hospitalaria
y es la noble y hermosa luminaria
sin buscar recompensa, sin alarde.
La mano fraternal y generosa
lleva aroma entrañable repartido
con la pura fragancia de la rosa,
y en la arteria más honda ha florecido
la energía feliz, la más copiosa
que les salva del pozo del olvido.
“Caminando por el ancho mundo comprendí que era un error pensar tan sólo en mí.”
R. Tagore.
IX.- LA MAR, SU MAR EMBRAVECIDA
El olvido de aquellos que soñaron
con encontrar su Tierra Prometida
y se tragó la mar embravecida
sin encontrar la patria que anhelaron.
Huyeron de las guerras que asolaron
los países aquellos de su vida
y no hallaron la nueva amanecida
que mafiosos sin alma les pintaron.
Llegaron sin papeles y ateridos
hombres, mujeres, niños en pateras
sufriendo de hipotermia, desvalidos.
Y aunque al final hallaron sus primeras
ayudas y socorros requeridos,
se encontraron con múltiples barreras.
X.- REFUGIADOS
Barreras del idioma en tierra extraña,
costumbres diferentes, sinrazones
que amedrentaron mustios corazones
y sin pudor, les duele y les engaña.
La crueldad de las guerras les empaña
el sol de la alegría, condiciones
que ahogaron su ilusión con sensaciones
en el centro doliente de su entraña.
¿Hasta cuándo esta lacra abominable,
esta desolación y desconsuelo
con la marca de un tiempo deleznable?
Es preciso emprender un alto vuelo,
por un mundo mejor, más razonable
en esta sociedad, desde este suelo.
Luis García Pérez
