“Entre ruinas, entre periódicos sangrantes
se viene consumando tu dolor y tu ultraje”

Félix Grande

Lema: “Las raíces y el progreso”

“La literatura es mi utopía. No hay barrera de sentidos que me puedan quitar este placer. Los libros me hablan sin remordimientos de ninguna clase”

Helen Keller

PASAN LAS ESTACIONES CON EL MISMO CICLO
y la monotonía nos sumerge
en ciegos laberintos sin salida.
Hay desvanes dormidos en la noche perenne
5- y la sombra se adentra en las pupilas
del alma despojada de los sueños.

Los vestigios que fueron santo y seña
de un tiempo de alborozo y alegría,
son ahora los ecos de crónica nostalgia
10-de todo lo vivido.
Evocamos
el tiempo de la sangre en rebeldía,
y sólo percibimos las sombras que se alejan
por una encrucijada de caminos
donde van a morir las emociones.

15- Por los tristes compases del invierno
vamos buscando ahora alguna estrella
que nos permita vislumbrar siquiera
un búcaro de sol, una isla de asombro
para soñar con rosas entreabiertas,
20-o esos bossons de Higgs que algunos llaman
partículas de Dios o de galaxias.

Aquella fiel naturaleza amiga
que embriagaba de gozo los sentidos
es tan sólo dormido pentagrama
25-con la música ciega de los muertos
por esos cementerios herrumbrosos.

30- EN LOS NIDOS ANTIGUOS DE PÁJAROS Y TRINOS
tan sólo se percibe la mísera hojarasca
en pueblos olvidados que parecen
espectros ya sin puertas ni ventanas,
pasto del abandono y la carcoma.
35- Y en las escuelas donde trascurría
la savia de los niños, como arroyos
cantándole promesas al futuro,
hoy sólo se perciben las ruinas de un pasado
que se resiste a ser sólo ceniza.
40- La noche desvalija su cofre de silencios
y es la luna un sollozo de cobre sobre el río
que olvidó su canción entre los muros
de la antigua memoria, donde apenas palpita
ese color grisáceo de alguna chimenea
45-apuntando hacia un cielo sin altura.

QUÉ DIOSES RENCOROSOS SEPULTARON LA VIDA
de los amaneceres de soles y vencejos.
Qué ciegos promontorios ocultaron las ramas
del árbol más erguido en el centro del bosque
50-cuando el verano quiso regalarnos
los frutos más exóticos, los besos de membrillo
para una ablución lenta de todos los sentidos.

Aquel repique tan solemne y mágico
de campanas de bronce estremecido
55-en los días de fiesta que mostraban
la piel lozana de muchachas vírgenes,
es ahora una tarde con partida de brisca
de los viejos que añoran sus años juveniles
cuando el sexo llamaba a tantas puertas
60-cual río desbordado entre peñascos.

LAS NOCHES ENJOYADAS DE UNA ALFOMBRA DE ESTRELLAS
ya no encuentran los ojos que admiren el prodigio,
porque es la soledad la compañera
de calles sin sentido o una vieja taberna
65-donde entra algún borracho para ahogarse en su pena.

El ángel del silencio voló sobre el tejado
donde palpitan sólo los deseos
de noches entregadas al amor,
o aquel televisor en blanco y negro
70-que amenizaba noches del invierno
a pesar de que fuera necesario
un sofá, una cerveza y palomitas
para dejar la mente en punto muerto.

Todo surgía casi de soslayo
75-y el trabajo era siempre como un sudor espeso
de los hombres del campo allá en la era.

El progreso trazó sus coordenadas,
y la humildad más pura de fragantes violetas
se quedó para siempre aprisionada
80-en grietas de hormigón y torres de ladrillos.

Y se escribió la historia a espaldas de los pueblos,
ahora convertidos en desvanes que lloran su abandono.

“Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
Qué alegría tan alta
vivir en los pronombres”
Pedro Salinas

85- SOBRE LA PIEL CURTIDA DE LOS HOMBRES
el sol se derramaba como un beso dorado.
Los arroyos vertían sus azules caudales
en la espuma de ríos cantarines
y los peces mostraban sus siluetas de plata
90-entre la trasparencia de las aguas.

Todo surgía casi de puntillas
y el trabajo era siempre como un sudor espeso
de los hombres de pena remendada.
El sol era un torrente vertical
95-sobre la piel reseca.
Caricias de relente
llegaban como un sorbo imperceptible
para aliviar la sed de los rosales.

LA HISTORIA AHORA SE ESCRIBE A NUESTRA ESPALDA
sobre una piel urbana urdida en las ciudades,
100-enjambres donde nadie puede reconocerse,
el ruido se entroniza por las calles
y el remo de la vida abre por las aceras
las humanas riadas sin mirarse a los ojos
y la ansiedad temblando en sus pupilas.

105- Aquella tierra labradora y dura
se nos quedó varada en el silencio
y el urbano progreso sumergió en sus olvidos
todo lo que en su tiempo fue esperanza,
porque siempre los días encontraban
110-la canción con el agua trasparente,
y los rubios trigales ofrecían
su liturgia de panes en el horno
como una ofrenda fiel a tanto esfuerzo.

HOY SÓLO SE PERCIBE UN SILENCIO DE PIEDRA
115-que el caminante escucha sorprendido;
el loco parloteo de los pájaros
y el coro de los grillos en verano.

La humildad y el perfume del orégano puro
se quedaron ya siempre aprisionados
120-bajo cárdena capa de cemento.

La globalización nombró sus déspotas,
cual diosecillos que aprobaron pronto
su máster de avaricia con un sobresaliente.

Fueron pasando añadas en la piedra
125-como un galope de jinetes de humo
y se cerraron múltiples caminos;
ventanales al viento se hicieron celosías
de aquella sed cautiva en los linderos
donde crecieron rostros minerales
130-que cerraron las puertas de una rubia esperanza
con una carcajada tiznada de desprecios.

Vimos volar los buitres como un escalofrío
y el grito de un poeta abandonó la Tierra
para hacerse cometa de sueños imposibles
135- y terminar cayendo sobre el granizo frío
lo mismo que un harapo manchado de tristeza.

AHORA NAVEGAMOS POR PIÉLAGOS DE SOMBRAS
las guerras siguen vulnerando vidas
y viene el noticiero con trágicas imágenes;
140-y la hambruna parece haberse enraizado
en los niños que viven sosteniendo su llanto
con sus ojos cual brasas apagadas
y mucha incertidumbre en el futuro,
mientras los alquimistas de la historia
145- retumban con trompetas imperiales
y todas sus premisas del aire embadurnado.

Y el corazón, sumiso, contempla el espectáculo.

Tal vez para salvarse, seguirán los poetas,
-los pobres de las tribus callejeras-
150-con su mochila al hombro repleta de poemas,
porque es una catarsis necesaria
cantar lo que nos duele, antes que las orquídeas
se suiciden en plena primavera.

Y vemos por las calles mendigos que se aferran
155-a un cubo de futuro en la basura
o a aquella sopa boba del albergue
que cada día aumenta sus clientes,
mientras que cerca vemos que circulan
la ostentación, el lujo y la abundancia.

160- ¿Hasta cuándo se encontrará ausente
esa virtud tan noble, con dos justos platillos
sin inclinarse para lado alguno?

¿Hasta cuándo habrá que resignarse
viendo como los hombres que llegan en pateras
165-en busca de la Tierra Prometida,
sólo encuentran la muerte irreparable,
la hipotermia, el dolor y el sufrimiento?

Se diría que Dios duerme la siesta
y para nada piensa en nepalíes
170-que además de ser pobres, la cruel naturaleza
se ensaña con sus vidas.
Sería necesario
abrir de par en par las puertas del amor
para paliar la crónica hemorragia
y evitar que los lobos de las guerras
175-lo mismo que el Herodes de la historia-
sigan matando niños inocentes.

Mas los deseos nobles del poeta
no dejarán de ser una utopía,
aunque la fe resista las catástrofes
180- y la esperanza nunca esté agotada.