ENTRE EL DESDÉN Y EL ÉXTASIS, Julián Márquez Rodríguez, Excma. Diputación Provincial, Ciudad Real, 2.005
Este último libro de Julián Márquez es un extenso poema dialogado entre la inspiración y el poeta. Hace mucho tiempo que no veíamos un poemario de esta naturaleza, pues si en la Edad Media eran frecuentes los poemas de debate, tales como entre el agua y el vino, el caballero y el escudero, el alma y el cuerpo, etc, en nuestro tiempo es poco frecuente encontrarnos con libros de esta naturaleza, y ciertamente sería muy necesario someternos a este tipo de diálogos, aunque sólo sea para hacer una profunda reflexión sobre la poesía actual y hacia dónde nos conduce en nuestros días ese maravilloso don de la palabra.
Para este gran poeta que es Julián Márquez, cualquier momento y lugar es adecuado para este encuentro entre lo que el poeta desea cantar y lo que le dicta en un momento dado su propia inspiración, la musa que en un determinado momento viene a mover la voluntad del poeta, que se interna en el mar de la vida donde encuentra todas las vetas del amor que persigue. Y mirando a la vida, necesita del canto, porque lo lleva enraizado en el alma como un anhelo permanente, como algo necesario que le recorre la sangre: “Soy feliz, lo confieso con rotunda alegría, / como el gallo que canta cuando llega la aurora”
El amor es el sentimiento que diariamente despierta al poeta y el que le impulsa a buscar la luz, los íntimos resplandores de su espíritu, esa fibra especial que lleva tan dentro como poeta y de la que se siente sumamente feliz. No importa que las sombras irrumpan también en su vida, nada puede desviar su atención, porque la esencia de la poesía J. M. la lleva siempre en su interior, aunque él diga cosas como ésta refiriéndose a esa ilusión que viene a iluminarle: “Para una vez que la ilusión decide/ hacerme una visita, ser mi huésped, / ¿por qué razón absurda/ tendría que negarme a recibirla…”
Y cuando la inspiración le pregunta las razones de su alegría, el poeta responde con un precioso soneto- el primero del libro- que es en sí mismo una declaración de lo que experimenta en su interior cuando ejerce como tal poeta: una fiesta del corazón, un placer que le otorgan “las vestales del amor” a las que abre de par en par “puertas y ventanas. Es, sin duda, uno de los sonetos más perfectos y hermosos que hayamos podido leer en nuestra vida. Inspiración y poeta son diferentes, pero complementarios, no pueden ir por rumbos diferentes, siempre con el “amor muy bien guardado” La inspiración no soporta el silencio del poeta y piensa que el corazón interior es ella misma y el poeta está en el exterior en los “suburbios” El poeta, con toda la razón del mundo, se queja de la inutilidad de su empresa, del desdén que recibe como respuesta a todos sus desvelos y fatigas, en definitiva la impotencia que se siente para cambiar el mundo.
Qué hermosas reflexiones lleva a cabo J.M. en este bellísimo poema dialogado en el que asistimos a los momentos de desánimo del poeta, para finalmente recorrer el mundo con su inspiración: “Recorreremos juntos la ciudad de los hombres, / los trayectos difíciles llenos de sombra y barro”. Y aprovecha el poeta la ocasión para denunciar la inconsistencia y el demérito de parte de la poesía actual que busca la originalidad y el aplauso para quedarse en nada, son más que poetas “tejedores de jeroglíficos.
Entre el desdén y el éxtasis es un poema realmente hermoso en su contenido y en su forma estrófica, con maravillosos versos blancos, sonetos de una rotundidad asombrosa, romances, cuartetos etc, propios de un poeta que conoce muy bien este hermoso oficio y sabe en todo momento lo que quiere hacer y el mensaje que quiere hacer llegar al lector.
Luis García Pérez
