LO QUE NUNCA SE ENCUENTRA, de Araceli Sagüillo, Excma Diputación de Palencia, 2.006
Araceli Sagüillo es una escritora palentina afincada en Valladolid que ha llevado sus poemas y narraciones por muchos y diversos lugares de nuestra geografía. Es miembro de los grupos literarios “Sarmiento” y “Juan de Baños” y coordinadora de las veladas poéticas “Viernes del Sarmiento” Colabora con varios periódicos y revistas literarias como “Álamo” de Salamanca, “Cobaya” de Ávila, “Letras y otros oficios” de Aveiro(Portugal), y “Albor” de Valladolid, entre otras. Por sus indudables méritos fue nombrada “Palentina del año” en 1.994 por la Casa de Palencia en Valladolid.
Araceli tiene un extenso currículo de premios y distinciones y su obra figura en varias antologías como “Los lugares del verso”, “Cánticos de la frontera”- Encuentros de Poetas Hispanoamericanos – y “Los rumbos del viento” de Poetas Hispanoportugueses.
Igualmente tiene un considerable número de libros publicados entre los que podemos destacar “La charca de los lirios” (1.994), “Mujer”(1.996), “Manantial”(1.999), “Las voces” (2.003), “Sólo esa mirada” (2.004, etc. Se halla en posesión de la medalla “Juan de Baños” y su obra ha sido objeto de varios estudios de crítica literaria..
El libro que nos ocupa es una honda meditación que se mueve constantemente entre ese estado de ánimo que nos permite considerar posibles nuestros deseos y la desconfianza a través de la contemplación de la realidad. Araceli va empapándose de la propia vida, desde aquellas cosas que nos pueden parecer intrascendentes, y a las cuales pretende salvar del olvido, siguiendo la máxima machadiana de eternizar lo temporal, hasta lo que la evidencia nos permite percibir que pasa ante la mirada del ser humano con la etiqueta de la indiferencia o el menosprecio. De este modo va acumulando en sus versos una serie de materiales que podríamos considerar materia de derribo, a los que rescata con la amable mirada de lo noticiable, aunque sólo sea poéticamente, como puede apreciarse en estos versos: “Ahora que el cielo se vuelve infinito/ recurres a los sueños sin razones,/ meces castillos en el aire/ y cuentas la verdad mejor vivida./ Tanta verdad nos salva”
Es una bella manera de poetizar lo irrelevante para el común de los mortales, como si la esencia de las cosas tomara nuevos bríos con sólo pronunciarlas, porque para esta mujer poeta el silencio es una especie de “modorra” que nos vela la propia luz, el alma de las cosas. Esta es la clave esencial del libro y de su título, dividido en dos partes: la más extensa “Entre ortigas” y una hermosa segunda parte constituida por el extenso poema “Frente a frente”
Hallamos a lo largo del libro bellos poemas en los que destaca esa idealización tan necesaria para huir de la rutina cotidiana, siempre con esa mirada afirmativa que busca aquello que difícilmente encontramos, porque no vemos más allá de la inmediatez que nos rodea: “Es difícil estrenar la hierba/ bajo el cielo de un invierno/ que no volverá nunca”
La segunda parte es un diálogo referencial sin un concreto receptor, como si la autora se sentara frente a frente con el mundo para llevar a cabo un análisis de la felicidad posible, siempre que hagamos abstracción de la hueca retórica y desnudemos el alma frente al espejo de nuestra realidad, porque las palabras del poeta tienen mucho siempre que decir: “Te digo que ya va siendo hora de alcanzar el cielo/ Para ti, poeta, mis versos, mis palabras, / las que nada rompen/ las que tanto tienen que decir”
Decididamente, Araceli consigue con sus versos derrocar el conformismo y la rutina, apostando fuerte por la estética y el valor de las cosas sencillas, tan inútilmente bellas como necesarias.
Nos congratulamos con este nuevo poemario de Araceli Sagüillo, lleno de hallazgos y bellas resonancias que, indudablemente, complacerán a cualquier lector amante de la buena poesía, alejada de ciertos clichés de moda que nada o muy poco vienen a decirnos.
Luis García Pérez
