Lema: “Sándalo”

I- BAJO UN SOL DE MEDIANOCHE

I

El presente es la duda entre las manos,
pues sólo es el instante que limita
la voz de los recuerdos y el mañana.

Permanecemos ciegos frente al muro
que el Destino levanta a nuestro paso,
como dueño que siempre nos limita
el humano poder en todas partes.

Besos como amapolas
me llevan a sentir que estamos vivos
alrededor del tiempo y sus aristas.
A flor de piel me llevo
la música iniciática del Orbe
o el poema soñado
que nunca hemos escrito
por miedo a que no encuentre una fontana
en medio del desierto.
Sus palabras
son un canto a la vida y sus renuevos,
antes de que las sombras nos conduzcan
hacia un puerto sin faros y sin luna.

Por eso te reclamo ante mis ojos
para llamarte, amor, en esta ruta
donde pongo mis pies cada mañana
con avidez de amor en cada poro.
Y tu voz hoy requiere mi presencia
bajo la intensa luz de los veranos
para libar el zumo de las flores
donde puedo encontrarte
vestida de muchacha
con tu dorada piel sobre la playa
del corazón en forma de gaviota.

Si nos cegara el sol de la mañana
en un rincón cualquiera del planeta,
y yo fuera la tierra y tú la lluvia
en los justos instantes del deseo,
sin duda elevarían nuestras manos
un ánfora de luz sin condiciones.

II

La vida me sonríe si presiento
mis manos enlazadas a otras manos
por la sangre común de nuestros ríos
que nacen en las cúspides soñadas,
donde alienta la llama de los sexos
para ensayar una liturgia nueva
sobre la piel del alma estremecida.

Siempre será el amor la lluvia amiga
que acerca lejanías en un brindis
y nos regresa puros a la vida
para escuchar la misma partitura
escrita en pentagramas imborrables
por encima del tiempo y sus fronteras.

El coro del amor es una nana
que penetra en la alcoba de puntillas
para besar la frente de los hijos
sin que nunca despierten de su sueños.
Y entreteje la urdimbre con la trama
con idéntica música infinita.

Cada gota de lluvia es la caricia
o el susurro que viene a rescatarnos
cada noche del pozo del olvido,
de tanta soledumbre, de los miedos
que cruzan nuestro pecho a todas horas.

Ni un átomo de luz despreciaremos
cuando venga la vida a regalarnos
una hogaza de amor blanco y crujiente
igual que un girasol que se nos abre
sobre el mantel azul de la memoria,
donde viene a instalar sus credenciales
y a gritarnos que nunca estamos solos.

Y los labios del alba siempre esperan
la cosecha de besos entregados
sobre los corporales del mañana.

III

Todo el amor sería necesario
para sembrarlo en el balcón del alma
de los niños.

Entonces surgiría
una generación de seres nuevos
donde la luz abriera sus compuertas
en esta sociedad, donde mil lacras
lo mismo que licántropos nocturnos
escriben a diario su negra partitura.

Si lloviera el amor sus aguaceros
por todas las fronteras
del Orbe conocido,
como una melodía inextinguible,
la paz levantaría sus columnas
y no haría falta ya ninguna hoja de ruta
para enlazar las manos de los pueblos
en una sinfonía de colores
en sí bemol.
Desde toda la rosa de los vientos
alzaría la luz sus pentagramas.

IV

Quiero llevar mi voz hasta John Lennon
e imaginar un mundo donde nadie
quedara a la intemperie del olvido;
un mundo en paz, sin guerras
para hacer de los tanques de combate
cosechadoras para panes blancos;
de los tercos cañones trepidantes,
telescopios de algún observatorio
para explorar estrellas muy lejanas
y tocar con mis manos
esos bosóns de Higgs que algunos llaman
partículas divinas.
Si así fuera,
podría hacerle a Dios muchas preguntas
que no encuentran respuesta en parte alguna.

Imaginar un mundo diferente
sin hambrunas, sin odios ni venganzas
parece una utopía, porque todos
llevamos otro yo, tal vez la sombra
donde se oculta el lado más oscuro:
el egoísmo, el odio, la mentira,
aunque podamos en cualquier momento
examinar un día la conciencia
y pensar que la culpa de los males
será siempre del otro, y los problemas
serán de cada cual y sólo suyos.

Si lloviera el amor por los confines
de todo el Universo,
el pan sería más blanco
sobre el mantel redondo de la mesa.

V

Preciso es inventarse cada noche
un oasis de ternura inagotable
para poder plantar cualquier mañana
el girasol del alma en tierra firme,
por aquellos que cruzan alambradas
en busca de la Tierra Prometida
engañados por mafias infamantes
a costa de su sangre, de sus vidas.

Preciso es inventarse
un jardín perfumado de jazmines,
un paisaje de árboles frutales,
con geranios, petunias, hierbabuena…
con el fin de que nadie en esta orilla
pudiera profanar la savia joven
en viajes engañosos hasta el miedo
del brocal de la noche más profunda.

Los sicarios del mal se adueñan siempre
de esclavas de un mercado indeseado.
Son aquellos que un día decidieron
aprobar cualquier máster de avaricia
a espaldas del amor y la esperanza,
rompiendo libertades, los anhelos
por encontrar un mundo más acorde
con dignidad y adarmes de alegría.

A pesar de las nuevas tecnologías y del progreso, tal vez hoy más que nunca se hace necesario tender la mano de la solidaridad a aquellos que mendigan su pan y su cobijo, su trabajo.

VI

¿Para qué quiere el agua su corriente,
si no sacia la sed del caminante
ni fecunda en los surcos la simiente?

¿De qué le sirve al oro su brillante
riqueza y esplendor, si sólo siente
la soberbia en su piel desafiante?

Todo el poder y el gozo del dinero
es tan sólo verdor de una apariencia
y llevar enquistada en la conciencia
la razón de un indómito usurero.

La fama y el honor, el más sincero
corazón que se baña en su prudencia,
no precisa riquezas de opulencia,
sino flores de amable jardinero.

VII

A UN JILGUERO EN SU CÁRCEL DE CRISTAL

Contempla un horizonte limitado,
ajeno al resplandor de la belleza
en su cárcel de sórdida tristeza
como nardo sin luz, amordazado.

Nunca podrá volar sobre el tejado
ni cantarle a las flores su pureza,
pues toda su vibrante sutileza
jamás será canción en el collado.

A pesar de su jaula tan sombría,
su cántico es violín a ras de suelo
rebosante de paz y de armonía.

Su mágica siringa sueña un cielo
para cantarle al sol de mediodía
un himno de coral en ancho vuelo.

“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes”.
Isaac Newton

VIII

Sobre el altar del tiempo es necesario
darle un giro total al pensamiento,
abrirle un surtidor a la esperanza,
escribir pentagramas con los versos
que un día compusimos cuando el alba
llamaba con su aldaba a nuestro pecho
para sembrar corolas de alegría
en los ojos de niños sin los besos
de una madre que llegue a su camita
y acaricie con mimo sus cabellos.

Preciso es encontrar una salida
en este maremagno de desprecios,
para que brote la verdad ungida
en el atril de nobles sentimientos,
para que caminemos por la vida
con los balcones de la paz abiertos;
para ser ciudadanos de otro mundo
donde encuentre raíces y sustento
un himno de campanas destrenzadas
que proclamen la paz entre los pueblos

IX

Así con estos versos que han nacido
bajo un sol especial de medianoche,
quisiera convocarte sin demora
para jugar al corro de la vida
uniendo nuestras manos, nuestras voces
con mítico alborozo. Quién pudiera
destruir las distancias que separan
palacios y chabolas. Quién pudiera
arracimar orquídeas en los labios
y vendimiar racimos de promesas
para una ceremonia de palomas
surcando un horizonte, azul el cielo,
lejos de las fingidas emociones
en los labios de mármol sin la lluvia
del auténtico amor, porque esta Tierra
es de todos y a todos pertenece.

Mas es preciso, amigos, ante todo
retirar las escamas de los ojos,
revestirnos el traje de la infancia,
que lleve en sus costuras la inocencia
para la ceremonia del encuentro
en busca de la nieve nunca hollada.

X

La estela que dejamos
por esta singladura de la vida
será testigo fiel e insobornable.

A pesar de que el tiempo siempre cruza
veloz los ventanales de la casa,
y nuestras huellas siempre se intercalan,
se borran y entrecruzan con las otras
que transitan caminos semejantes,
siempre habrá algún demiurgo que descubra
el palimpsesto auténtico y fiable
que sepa evaluar nuestra conciencia.

Si la luz fue la amante y compañera
que alumbró nuestras sendas peregrinas,
seguro que al final de nuestro viaje,
nunca estará el abismo agazapado
esperando el hachazo de inclemencia
que nos hunda en el pozo del olvido

Y un recuerdo de música y relente
guardará nuestros actos, su valía
en un jardín de amor para el recuerdo.

XI

La vida es como río que amanece
en el alto nevero nunca hollado
y discurre por valles y barrancas
hasta llegar al mar, símbolo humano
de eternidad que abraza nuestro sino.

Y quedarán grabadas en el alma
las cosas más amadas, porque acaso
nunca fueran del tiempo, sino el verso
que supimos plantar en las parcelas
del amor que llamaba a nuestra puerta
con todas sus antorchas encendidas,
esperando el instante del abrazo.

En la palabra amiga os convoco

XII

Venid hasta el altar comprometido
de la amiga palabra perentoria,
que es preciso grabar en la memoria
la lluvia fraternal de su latido.

Llegad con paso firme y decidido
a iluminar los pasos de la historia,
precisamos el agua de la noria
del verbo en la esperanza florecido.

Que alumbre la palabra al caminante
para hacerse de ahora en adelante
arpegio generoso y trasparente.

Mi corazón, dichoso, os convoca
brotando la palabra en nuestra boca,
pues tenemos que hablar, plácidamente.

II- SOBRE HOJARASCA, LA FLOR

ENTRAÑABLE MISIVA A LAS POÉTICAS

Yo siempre he pretendido, poesía
mirarte frente a frente, nunca de soslayo;
pensar lo que yo escribo
y escribir lo que pienso.
Te conozco tan bien, tan cotidianamente,
que nada sé de ti: por qué camino vas,
hacia qué metas; de dónde vienes,
adónde te conducen,
ni siquiera ese fin que tú persigues.
¿O no persigues nada?

Y sin embargo casi estoy seguro
que no has pisado las alfombras rojas,
ni ocupado jamás pináculos de altura
ni has hecho en parte alguna ostentación de lujo
ni un máster de avaricia o de soberbia.
¿Acaso alguna vez fuiste ramera?

Hay quien te llama un don casi inefable,
algunos fingimiento; otros la quintaesencia
del lenguaje, más allá de los ismos.

Pero a pesar de todo,
jamás has carecido de apellidos,
de modas pasajeras
con lastres y periodos de apogeo.

Para algunos has sido y sigues siendo
un lujo del espíritu,
la palabra en el tiempo eternizada
para que cuando mueran las esencias
que tú nos vas dejando,
la rosa siga perfumando patios
después de marchitarse,
y el canto de la alondra pueda oírse
cuando enmudezca el trino de su vuelo.

El tiempo ha demostrado
que no eres un mesías para salvar al hombre,
(y en estos tiempos, menos); tampoco
eres el arma para apuntar al pecho
del infame o el no comprometido
ni una bella muchacha que derrama
su belleza por parques del deseo
en plena primavera de la vida.

Si nadie está de acuerdo en definirte
y tampoco tú eres, bien lo sabes,
ese coro de grillos cantándole a la luna,
y algunos- ya famosos-
han colocado al fin delante de tu nombre
ese prefijo liminar del ANTI,
escríbeme una carta, aun sin remite,
para decirme si al final tú eres,
un ramo de violetas, acaso una sonrisa,
la música del Cosmos, el beso primerizo
de dos adolescentes
con sabor de cerveza entre sus labios.
No sé…, un pájaro en su vuelo,
un cangilón de amor, una guitarra
o esa catarsis, siempre necesaria
para escupir- perdón por el vocablo-
aquello que nos duele… inmensurablemente.

De todas las maneras,
te seguiré llamando: POESÍA

“Disparemos deprisa,
antes de que la pólvora se nos moje, o se oxiden
definitivamente las palabras”

Pedro A. González Moreno.

ALLÍ DONDE TE ENCUENTRES:

Hoy siento que me escuchas, que lees mis renglones
y pretendo ayudarte a vencer desalientos,
a evocar los encuentros que son tan necesarios
y a veces se nos rompen igual que esas figuras
de cristal de murano resbalando en los dedos.

Hay un hondo misterio en todas las preguntas,
mas no sé la respuesta que yo quisiera darte,
porque somos la roca donde rompen las olas
de esta vida que late añorando esas flores
que pongan la esperanza vertical y redonda
sin que nada erosione nuestros versos desnudos.

Conoces el poema tan sereno y constante
que no quiere palabras ni precisa fonemas,
porque tiene la esencia de un perenne deseo
y hasta puede salvarnos de un posible naufragio
o encender las antorchas en las noches más lóbregas
o poner en las manos un clavel encendido
cuando lleguen las penas o volcanes de ira
a romper la armonía de los amaneceres.

Ya sé que necesitas liberar tu tristeza,
porque vas por las calles con un fardo de angustia
y nos crecen las lágrimas como crecen los siglos.
Solamente pretendo que seamos amigos
y esta voz que nos une siempre sea de todos.

Si la luz estallara, será porque es posible
cambiar este paisaje con raíces de acíbar
y enterrar para siempre la violencia y el miedo.

AMANECERES DESESPERADOS

El lucero del alba pestañea
como tango de cobre macilento
y un brillo adormecido que se adentra
entre los corporales de la vida,
una vida que esculpen a su modo
los ídolos de mármol de Carrara,
desde el timón más alto de sus naves
donde instalan sus cúpulas doradas
los alquimistas, nunca satisfechos
aunque aprueben un máster de codicia.
con nota de matrícula de honor(sic)

Alguien está esperando en cualquier parte
un hachazo inclemente del Destino
que viene a despojarle
de todo cuanto tiene y lo que ama.
Y se va despidiendo, con lánguida mirada
y lágrimas furtivas
de las cosas que tienen memoria y emociones:
de aquel sillón que un día sostuviera
la pena del abuelo, reflejo de una ausencia;
de la alcoba que sabe de memoria
de noches entregadas al amor
cuando era la alegría
un huésped acogido con cariño
en todas las estancias de la casa;
de la lámpara triste que parece dormida
pendiendo de aquel techo pintado de nostalgia.

Se despide de todo ante el silencio
que parece robado a la mañana
antes que el sol retorne de su viaje.
Mas quedarán grabadas en sus ojos
la imagen de los hijos en torno de la mesa;
de la joven esposa faenando en la casa
con aquel trotecillo de gorrión asustado;
de aquel televisor pagado a plazos
que amenizó las noches del invierno,
hoy ya sólo triángulo de cuatro lados rotos.

Y pretende asomarse a la ventana
a contemplar el mundo que le espera
con sus fauces de fiera irreductible.
Mañana, si no hay nada que lo impida,
el presente será la incertidumbre
y el pasado, recuerdos, sólo eso.

Un hombre está esperando con los suyos
que llegue el manotazo desatento
sin poderle oponer la resistencia
ni el dolor como prenda intercambiable.
No hay más plazos de espera y él lo sabe

Afuera está sonando el griterío
intentando frenar otro naufragio.
Pero la fuerza tiene sus brazos de inclemencia
y dedos afilados como espadas
obedientes al dueño que las mueve.

Un pájaro planea ilusionado
mirando el nido amado y sus polluelos.
Acaso también piense
en la rapaz malvada que destruya
ese hogar tan feliz. Tendrá sus alas
para volar más alto y al acecho
por si llegan los buitres a deshora.

Pero alguien hoy no tiene
alas de libertad para otro nido,
ni una flor palpitando ante sus ojos
ni un búcaro de amor para el rescate
con que saciar su sed desfalleciente.

Los hijos son sus brotes de amargura
y no encuentra un adarme de esperanza.
A fin de cuentas, qué le importa al mundo
que una familia más esté llorando
bajo el cielo de toda la intemperie.

HAIKUS PARA EL CÁNTICO
DE PÁJAROS QUE VUELAN

En vuestros vuelos
con alas diminutas
rompéis el aire.

***
Trino de alondra
alada sinfonía
de madrugada.

***
Jilguero fiel
que has dejado en tu nido
tu descendencia.

***
Por los aleros
deja la golondrina
pipiar del alma.

***
Los gorrioncillos
son ocupas sin techo
de las acacias.

***
Los ruiseñores
desgranan en el viento
sus melodías.

***
Calandria buena
tu ruiseñor te canta
su amor sincero.

***
La cogujada
construyó en esta linde
su casa nueva.

HAIKUS PARA OTROS PÁJAROS SIN ALAS

En vuestra frente
lleváis bien tatuada
cuánta avaricia.

Vuestros tesoros,
en otros se convierten
en pesadillas

¡Oh desdichados
que tenéis solamente
monedas de oro!

Cuánto ha crecido
vuestra nariz visible.
Pinocho es chato.

Se nubla el cielo.
Cuando se abre una celda,
tiembla la noche.

Si no trabajan
los ángeles custodios,
nos crece el miedo.

No tiene culpa
la fuente de agua fresca
de botellones.

Los incendiarios
de los bosques frondosos,
tendréis infierno

GREGUERÍAS A PIE DE PÁGINA

Desde un tiempo a esta parte los billetes de más valor han aprobado un curso de vuelo sin motor.

Antes conocíamos a los cojos por el pie de su cojera, ahora se les conoce porque cojean de las manos.

Un famoso o famosa es aquel que se ha quedado a vivir en algunos platós, porque se ha especializado en programas coronarios.

Ahora, muchas facturas son los jeroglíficos que casi nadie sabe interpretar.

Las energías eléctricas son las aves que suben más alto todos los meses.

Desde hace algún tiempo casi todos los mensajes de móviles llevan “guasa”.

Un fumador es el mejor amigo y compañero de los sin techo.

Cuando los niños aprenden a hablar no es papá, mamá o tata, lo primero que dicen, es la palabra CRISIS, aunque los logopedas jamás se la enseñaron.

Riesgo no es el nombre de ningún futbolista, sino el chico que más primas tiene.

Las hojas en otoño bailan por las calles para quitarse el frío.

Los billetes de 500€, como abrigo en armario, huelen a naftalina.

La bufanda es una corbata en estado de buena esperanza.

Los besugos abren sus ojos más grandes por Navidad.

El seis doble es la ficha más pecosa del dominó. Por eso, más de una vez han querido ahorcarla.

A la Generación del 27 le quedan todavía seis siglos por delante.

“Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar”

Antonio Machado

PARÁBOLA DEL CAMINANTE

Por esta senda humana que vamos transitando
dejamos una estela que nadie borrará,
y todos nuestros actos serán el equipaje
de nuestra biografía escrita en las estrofas
que el tiempo ha ido tejiendo con la trama y la urdimbre
de nuestras emociones, de anhelos compartidos,
de triunfos y fracasos, aciertos entre errores,
porque nadie es perfecto, y la felicidad
es sólo una utopía que se va diluyendo
cuando al fin caminamos con rumbo de poniente.

Si has entregado aquello que fuera tu cosecha
de amor en esta orilla de penas y placeres,
verás que tu conciencia refulge en tu mirada.
Mas si sólo quisiste ser tu mismo y negaste
el pan que rebosaba de tu opípara mesa,
sin duda te erigiste en el dios de ti mismo.

Entonces, cuando vuelvas hacia atrás la mirada
verás únicamente que el sendero trazado
estará tan vacío como pozo sin agua,
como viento sin alas, como un árbol sin fruto.

Y es que el amor exige plantarse como un árbol,
abrirle las compuertas al sol de la esperanza,
mirar hacia las cumbres con la mirada limpia
y despreciar el fango que ensucia nuestras manos.

NADA MÁS MISTERIOSO
que el futuro. Qué nave ha de llevarnos,
mar adentro a la meta misterosa.
¿Tendremos que pagar algún peaje
para cruzar fronteras que nos manden
retomar nuevamente nuestros pasos
en opuesto sentido, hasta que pueda
rescatarnos la luz o repetirnos?

¿Tendremos que llegar con frutos en las manos
para aprobar acaso algún examen
o test de interrogantes, cuyas claves
se encuentran en la esencia del amor?

¿Tendremos que llegar ligeros de equipaje
y traspasar umbrales de otra esfera
con nuestra biografía escrita en la mirada?

Inútil preguntar, nadie responde.

SI EL AMOR ES LA LLAMA PORTENTOSA
que el viento nunca apaga ni deshace,
sin duda alrededor siempre renace
la armonía más pura y luminosa.

Si en el parque de amor vive la rosa
y su aroma nos llena y satisface,
el corazón ferviente se complace
en la nueva liturgia prodigiosa.

Aquello que gozamos y vivimos
será más bello si lo compartimos
con la mano indigente que mendiga,

pues todo bien se graba en la conciencia
y nos abre con pronta diligencia
dos corazones en la mano amiga.

LOS CÓMPLICES SILENCIOS

En esta terca feria de la vida
donde todos buscamos aposento,
vamos dejando presa la materia
a mercer del inmundo mercadeo.

Y vemos que el amor más refulgente
en brocal de la noche se hace sexo
por ese vil metal, altos valores
de la infamia brutal del usurero,
porque todo se vende en esta farsa,
incluso la belleza, el asidero
de jóvenes sin rumbo, vulnerables
a la procacidad de infame dueño.

Y marchamos tranquilos por las calles
guardando nuestro cómplice silencio,
mientras que la belleza vulnerable
es materia vulgar a bajo precio.

VULNERABLE INOCENCIA

Hay portales de sombra entre las redes
de maléficos cuervos que degradan
la bendita inocencia de los niños
con la crueldad infame de sus garras.

Qué desazón envuelve el laberinto
al contemplar el vuelo de las águilas
sobre indefensos pajarillos nuevos
que no pueden volar, porque sus alas
son incipientes, todavía inciertas
en inerme crepúsculo del alma.

Cuánto dolor rezuma por los poros
del corazón que bebe en las pantallas
noticias que son dardos venenosos
en los senderos de esta vida humana
que marcha a contraola sin el norte
que el amor generoso nos demanda.

Más siempre habrá montañas de ilusiones
gentes que dan amor sin pedir nada,
sonrisas sobre pétalos de asombro,
horizontes de azules madrugadas,
abrazos regalados por las calles
como una bendición multiplicada.

Y habrá, no lo dudéis, en cualquier parte
flores de aroma fiel sobre hojarasca.

POSTAL DE FONDO

Morir sólo es un viaje sin regreso
¿hacia la eterna orilla de un mañana?
o el tiempo que rebasa esta ventana
hacia otra dimensión con leve peso.

Pero sólo se muere cuando el beso
se estrangula en un arma cotidiana,
cuando el hombre, reptil con alma vana,
enquistado en el fango queda preso.

Entonces se marchita la alegría
y las manos, vacías de tal suerte,
van quemando retazos de agonía.

Este baldío caminar inerte
ya no es vivir, es paradoja fría,
verdadero zarpazo de la muerte.